#11 Expo-Miopía Turística

La semana pasada se hizo presente la ExpoEventos 2012, donde se reunieron los mayores organizadores de eventos y de turismo de reuniones de la región. Asistí para conocer qué iniciativas y lineamientos sustentables se estaban gestando en este importante sub área del turismo. Me sorprendí enormemente al hablar con muchos responsables de bureaux provinciales y de secretarias de turismo.

El mercado de Turismo Corporativo o turismo de reuniones ha experimentado un crecimiento 200% en los últimos 4 años, a partir del plan de marketing de turismo de reuniones desarrollado de manera mixta entre el sector público y el privado. Durante el 2011 se contabilizaron 3.066 eventos generando en más de 300 localidades de Argentina, un impacto económico superior a los 4.500 millones de pesos. “Somos conscientes de su peso en la economía y de su capacidad distributiva y generadora de empleo (…)” afirma Enrique Meyer, Ministro de Turismo de la Nación. “Durante el 2011 la cantidad total de visitantes creció a 14.428.669 personas” según el artículo Balance de exposiciones de la revista Perspectiva Anuario 2012.

Pude darme cuenta gracias a las charlas que mantuve durante el evento que todos están contentos por cómo viene creciendo esta industria aunque al mismo tiempo se preocupan por los elevados costos que reducen el margen de ganancia. El negocio del turismo de reuniones crece en su distribución, ya que cada vez hay más ofertas y destinos con la infraestructura disponible, pero al haber más actores compitiendo es más difícil satisfacer el crecimiento de la propia cuota de ventas. Es por eso que el único objetivo y prioridad para los destinos y organizadores de eventos es atraer y cerrar contratos con clientes. En el afán de enfocarse en mayores ventas, he observado que todas las empresas han desenfocado su visión en el resto de las variables.

“¿Cuáles son los lineamientos o acciones que realizan para hacer su negocio sustentable?”, fue con la pregunta que me presenté en los diferentes stands. Luego de informarles detalladamente a quienes los atendían acerca de qué se considera como sustentabilidad, pasaban varios segundos asombrados de no saber cómo responder a la pregunta. Quedaba al descubierto que no hacían nada al respecto. Mientras que algunos se escudaban en los supuestos costos, altísimos, de inversión y en la “dura” realidad de incrementar la cartera de clientes, otros honestamente se mostraban desconocedores del tema.

Unos pocos hoteles y campos feriales realizan acciones de reciclaje o intentan adquirir productos locales, pero la norma es y ha sido siempre “hacerle caso a lo que pide cliente”, usándolos como fáciles chivos expiatorios de la falta de responsabilidad y compromiso con el medioambiente de todo el resto.

Muchos no realizan acciones de sostenibilidad por pensar que significan grandes inversiones en infraestructura sin fijarse que el consumo eléctrico eficiente (utilizar luz diurna, temporalizar luz eléctrica, etc.) son simplezas que ayudan al medioambiente y a sus costos. Pero quienes invierten en nuevas infraestructuras tampoco tienen en cuenta estos aspectos. Por ejemplo, en un artículo de la revista Ferias y Congresos cuenta que se ha refaccionado el Auditorio de Buenos Aires y su directora Alicia Caruso detalla sus nuevos activos: “Desde ya vamos a cuidar el lugar, somos una empresa a la que le gusta el glamour” dijo. Me hubiera gustado más que para cuidar el lugar hubiera invertido en la distribución eficiente del agua, del consumo eléctrico, de la disposición reciclada de basura, en la contratación de proveedores responsables, entre otras.

Varios directivos sostienen que las ferias y exposiciones son claros espejos de la situación por la que pasa el país. Y creo también estar de acuerdo con ese pensamiento. Situación que puede ser descripta por la falta de interés sobre el desarrollo sostenible, priorizando el rédito económico como único foco de trabajo.

La Expo cerró este año con un panorama económicamente favorable con nuevas participaciones y pronosticando un mejor año para el sector, mientras que yo, luego de haber rechazado bolsas de plástico con folletería repetitiva, me fui con 3 gruesas revistas bajo el brazo preguntándome cuánto más difícil hubiera sido para los organizadores colocar cestos de residuo separados para el reciclaje.

Parece ser que el turismo corporativo, que se enorgullece de estar en a la vanguardia internacional en la realización de eventos, esta vez va a necesitar lentes para corregir su miopía en cuanto al futuro desarrollo sustentable.

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Dejando atrás la crítica del artículo, me gustaría convertirla en un feedback constructivo para aquellos que se preguntan qué se puede hacer:

Hay una gran variedad de acciones simples que no requieren de una gran inversión económica, aunque si es imprescindible un cambio de mentalidad y de costumbres. En lugar de poner un cesto de basura, diferencien donde se tira papel, plástico, vidrio y orgánico. Utilizar bombillos eléctricos de bajo consumo. Ofrecer el catering de comidas orgánicas de temporada y de productores locales. Para los oradores, servir agua en jarras en lugar de utilizar tantas botellas de plástico.

Un paso hacia adelante sería realizar acciones que generen mayor impacto como coordinar con los expositores en la utilización de bolsas plásticas, no hace falta que cada empresa tenga su bolsa, se puede hacer una única y general del evento que sea reutilizable. En los salones de conferencia, durante el día utilicen la luz solar natural para iluminar el salón. Empoderar a empresas locales como proveedoras, que respeten el patrimonio cultural y hagan crecer la economía de la comunidad. Muchas asociaciones no estatales pueden cooperar y beneficiarse en muchos aspectos de los eventos, abran las puertas a las redes y organizaciones sociales. Renovar las instalaciones sanitarias puede ser una inversión más consistente, pero se compensará rápidamente con el ahorro de agua y de electricidad.

Conseguir certificaciones que confirmen la totalidad de los resultados sostenibles son también una buena manera de alinearse con el desarrollo sustentable, sin embargo voy a dejar este tema para un post futuro ya que existe una gran complejidad acerca de cuales certificaciones son las recomendables y cuales no tienen valor internacional de certificación.

El programa de Naciones Unidas ha desarrollado una guía para “Reuniones Verdes” con el propósito de capacitar, ayudar y comunicar acerca de prácticas recomendables a la hora de organizar eventos. Espero que les sea de utilidad: Descarga Aquí.

Tanto los organizadores, los predios, los constructores de stands y todos los asistentes deben entender que el modelo de cuanto más grande mejor y si sobra se tira es un paradigma antiguo de los años del consumo ilimitado. Hoy, cuanto menos basura genere, cuanto más natural sea y cuanto más responsables sean sus actitudes frente a la sustentabilidad local será mejor en términos de ahorro económico por la reducción de sus costos, levantará el valor de su imagen de marca, creará una mayor difusión de sus iniciativas y sobre todo impactará positivamente en el mundo en el que vivimos. Aun siendo un pequeño cambio habrá valido la pena.

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